Sombra aquí y sombra allá, maquíllate maquíllate. Un espejo de cristal y mírate y mírate... pero claro... no te mires mucho si vas en el tren de buena mañana y menos con unas marujas valencianas de perfil blavero en el asiento de al lado.
Aún puedo oirlas hablando con su refinado valenciano de época como si no las estuviera oyendo. Aunque claro, lo peor es cuando te das cuenta que en realidad no se cortan porque se creen que eres extrajera. Cómo de agusto les habría soltado un... "Txeeeee..."
En fin, pero yo... ni corta ni perezosa he continuado con mi sesión de tapaojeras en el intento de disimular las consecuencias de anoche. Tuvimos cena de empresa y como no... escapé en el momento cubatas... aunque con el vino y mi tremenda personalidad extrovertida mis compañeros tuvieron suficiente.
Se supone que cuando llevas dos semanas, lo más normal cuando la gente no te conoce, es intentar parecer una "chica estupenda", más que nada para evitar dar impresiones equivocadas. Además... que la gente es muy mala....!!!
Sin embargo, anoche ya empecé a crearme mi mala fama de fallera borracha.
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