viernes, 29 de febrero de 2008

SERIES DE AYER, HOY Y SIEMPRE



Dedicado a todos aquellos que crecimos con dibujos para niños y no con realitys y programas del corazón.

Hoy me he despertado nostálgica y me he acordado de cuando tenía seis o siete años y me despertaba los domingos a las 7 de la mañana para ver los dibujos. Y ese recuerdo ha desembocado en otros... las mañanas antes de ir al colegio viendo Sailor Moon, las tardes con Chicho Terremoto, los veranos con mis primas viendo Bateadores, Juana y Sergio y todo tipo de series anime, donde siempre había alguna parejita que se enamoraba.

Y si retrocedo aún más, llegamos a aquellas series que marcaron una época, como La Bola de Cristal, Barrio Sesamo o Fragel Rock, me encantaban aquellos muñecos...




Y como olvidar aquellos dibujitos que nos hicieron, sobre todo a las niñas, más moñas de lo normal: la abeja maya y su amigo Flip, el puto Marco que no encontraba nunca a su madre y Heidi.
¿Y quién no se acuerda de Goku y su núbol supersónic?(nosotros aquí lo veíamos en canal 9). Seguro que todavía conservo en algún cajón los cromos que intercambiábamos en clase con los chicos.
En fin, debe de ser que a mi me marcaron más de lo normal porque aún hoy, con 24 años, me sigo bajando todas esas series. Bueno, no todas, pero si las de anime como la Familia crece, Sailor Moon o Ranma y ahora hago el intento de bajarme Bateadores.
Me dejo muchísimas series, pero con esto ya he compartido bastante mi infancia por hoy. Además, seguro que os haré recordar a más de uno aquella época en la que la telebasura no existía y pudimos crecer como niños.


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Te has olvidado del chavo del 8

chusma, chusma!

Anónimo dijo...

veo que te has tomado en serio nuestras súplicas, vaya caña le has metido a esto en dos días.

Nada, nada, sigue así, que es diver.

rhuniversal dijo...

Y lo mejor de todo aún está por ver.
No cambien de blog, seguimos en activo

claradriel dijo...

Luego suceden engendros por ahí que solo saben hablar el valenciano de Goku. =)

Oh, my god, Juana y Sergio...